A pesar que desde siempre fue la cuchara de sopa o de postre la que se utilizó para administrar los medicamentos en jarabe a los niños, un estudio reveló que esta práctica no es nada conveniente.
En efecto, un estudio determinó que es la causa principal de dosificación errónea de los medicamentos en niños, ya sea por administrar menos o más de lo necesario.
La cuchara sopera puede administrar hasta un 11% más de producto, que en los casos más graves puede derivar en intoxicaciones. También puede ocurrir que con otro tipo de cucharas le demos menos medicamento del que nuestro hijo necesita.
Por ello, lo mejor es recurrir a una jeringuilla plástica, de manera tal que midamos la dosis exacta indicada por el médico.
Además, podemos deslizar el jarabe suavemente hacia el fondo de la garganta, evitando que lo saboreen demasiado, ya que sabemos que son bastante feos.
Vía: El Mundo