Trucos para ayudar a eructar al bebé

Trucos para ayudar a eructar al bebé 1

En sus primeros tiempos de vida, la digestión es un proceso que al bebé le cuesta realizar, debido primordialmente a la inmadurez de su aparato digestivo. Es por ello que a veces, necesitan ayuda. Aprenderemos algunos trucos para ayudar a eructar al bebé.

Antes que nada, cabe decir que los bebés alimentados con lactancia materna ingieren menos aire si están bien agarrados, pues dentro del pecho no hay aire sino sólo leche. En cambio, si se alimentan con biberón, es probable que necesiten aún más que los ayudemos a hacer su “provechito”.

Pero cada bebé es un mundo, y con indiferencia de que sean alimentados a pecho o con leche artificial, algunos tragan más aire que otros ya sea porque son más glotones, porque han estado llorando, o por lo que sea.

De la misma manera, algunos casi no tragan aire y si el bebé está dormido y confortable, no es necesario despertarlo para que eructe. Si tiene aire en el estómago, se mostrará molesto y entonces sí necesita que lo levanten para ayudarlo a eructar. Pero si el bebé no eructa, no pasa nada. Incluso, es hasta posible que duerma y luego de la siesta recién entonces expulse el aire de su estómago.

Si notas que tu bebé necesita eructar (llora, está molesto, se retuerce tras alimentarse o en el medio de la toma), existen diversas formas de ayudarlo a que lo logre.

-         Sobre el hombro: Coloca al bebé sobre el hombro sujetándolo con el brazo del mismo lado. En esta posición el bebé tendrá el cuerpito estirado y erguido, facilitando que le salga el aire. Con la otra mano, dale leves palmaditas en la espalda o frótasela.

-         Sentado: Sienta al bebé en tu regazo inclinando su cuerpo hacia adelante y con la barbilla apoyada en tu mano y el cuerpo en tu brazo. Dale leves palmaditas con la otra mano o frótale la espalda.

-         Acostado boca abajo sobre la falda: Sujétalo firmemente con una mano y frótale o dale palmaditas en la espalda con la otra.

Si al cabo de unos minutos el bebé no eructa, es porque no lo necesita. Si sigue molesto, prueba posiciones para ver si lo logra. Conforme crezca, le será cada vez más fácil y hacia los cuatro a seis meses, ya no necesitará que lo ayuden a eructar.

Vía: Bebes en Camino

 

 

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Acerca de Natalia Vidoz

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