
Se sabía que tomar ácido fólico en las semanas previas a la concepción, y durante el primer mes, contribuye en mucho a evitar defectos del tubo neural.
En el caso concreto de la espina bífida, tomar 0,4 mg de ácido fólico al día en esta etapa consigue evitar en un 70% que el feto desarrolle la malformación.
La espina bífida es la segunda causa de discapacidad física en la infancia después de la parálisis cerebral, y que suele ir acompañada de hidrocefalia.
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