
Una de las opciones de quienes ya han intentado otras vías para tener un bebé es la de la adopción de embriones congelados. Si bien se suele recurrir a ella cuando las demás técnicas fracasan, lo cierto es que en el último año la demanda de este método ha crecido impulsada por la crisis, porque es una alternativa más barata que otras.
En general, para esta técnica de reproducción asistida se suelen utilizar los embriones congelados que otras parejas han decidido donar porque ya han completado sus propios tratamientos, algo que ocurre sólo en el 8% de los casos. El coste de la implantación ronda los 3.000 euros: bastante menos que hacerlo con embriones propios, y hay que decirlo además, menos invasivo para la pareja ya que simplemente es la mujer la que se somete una sola vez a la implantación.
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