
Cuando el niño aprende a hablar no lo hace sólo escuchando sonidos, sino leyendo los labios, determinó un nuevo estudio que intenta conocer más sobre el desarrollo del bebé.
Entre los primeros balbuceos y las primeras sílabas, hasta que el niño ensaya un “papá” o “mamá”, es cuando la observación del movimiento de los labios los ayuda a aprender a hablar.
Según estudio de la Universidad Florida Atlantic, a partir de los seis meses los bebés comienzan a cambiar la mirada absorta de la infancia temprana para estudiar las bocas cuando las personas les hablan.
Leer más

