
El Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) comunica a la población que las mujeres embarazadas deben incrementar en 300 mililitros su consumo habitual de agua para estar debidamente hidratadas y llevar una gestación saludable.
Lo conveniente en este estado es beber 2,3 litros de agua al día, pero teniendo en cuenta que un mecanismo fisiológico del embarazo hace que se sienta menos sed, por ello no hay que esperar a estar sedientas para beber.
Esa cantidad de agua asegura que se forme debidamente el líquido amniótico, se solventa el desarrollo fetal y el mayor consumo de energía del organismo de la embarazada.
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