
Muchos niños encuentran grandes dificultades para conciliar el sueño, alrededor del 30% de ello. El descanso inadecuado puede traer algunas consecuencias, por ello veamos cómo los padres pueden darse cuenta que su hijo necesita ayuda para dormir.
Evidentemente, el insomnio no es patrimonio exclusivo de los adultos, y de hecho en los niños el insomnio infantil se presenta de las mismas dos maneras: dificultad para quedarse dormido, o bien para permanecer bajo el influjo del sueño las horas necesarias. A partir de los seis meses de edad, el niño debería poder dormir una cierta cantidad de horas por las noches sin despertares, ya que un sueño demasiado liviano y superficial perjudica su descanso y los procesos neurológicos que se desarrollan en esta etapa.
Si luego de los seis meses el niño tarda más de 45 minutos en dormirse al menos dos veces por semana, o bien se despierta tras pocas horas y no vuelve a dormirse al menos una vez por semana, estamos ante un caso de insomnio infantil que merece atención.
