
Expertos independientes de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos han estudiado y concluido que tener un parto vaginal tras una cesárea es perfectamente seguro, y una opción viable para las mujeres.
Así, se llegó a determinar que no hay una razón de peso para forzar a una mujer a tener una nueva cesárea si en un embarazo anterior ya tuvo a su hijo con esta cirugía.
El estudio fue calificado como una “rigurosa investigación” que determinó que en el 75% de los casos los partos vaginales después de una cesárea (PVDC), son exitosos y que al menos intentar esta alternativa deriva en un menor riesgo de muerte materna y complicaciones, aunque finalmente se termine nuevamente en una cesárea.
Leer más
