
Cuando el cuello de útero no está debidamente preparado para soportar toda la gestación, ocurre una de las cosas más temidas por las madres: un aborto espontáneo, algo que en el primer trimestre puede ocurrir en un considerable porcentaje de casos.
Más precisamente, en una de cada 100 mujeres embarazadas, el cuello del útero o cérvix – que separa al canal vaginal del útero – cede ante la presión del peso del saco gestacional y por tanto el embarazo se pierde.
Esta condición se conoce como cuello uterino incompetente o débil, y se da por lo general en la semana 13 de embarazo.
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