
Entre la segunda y tercera semana de vida el recién nacido se desprende del resto de su cordón umbilical, el mismo que lo mantuvo unido a su madre y lo alimentó por nueve meses. Hasta entonces, es sumamente importante que se lo cuide adecuadamente para evitar infecciones y otras complicaciones.
Luego de que se desprende el resto de cordón, aún hay que esperar de tres a cinco días para que se cicatrice por completo el ombligo. Si embargo, estos plazos no son los mismos para todos los bebés: algunos pueden tardar más o menos.
Si al mes del nacimiento el cordón aún no se ha caído, es hora de consultar al pediatra pues puede tratarse de una anomalía.
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