
Las mujeres activas, con una conducta de actividad física de muchos años, probablemente hayan continuado realizando ejercicios durante el embarazo, siempre y cuando sean los adecuados. Pero tras el parto, muchas de ellas ansían regresar cuanto antes al ritmo que tenían.
Ocurre que el parto genera un gran desgaste físico, que hace que no sea posible retomar la actividad como si nada. En principio, y tras dejar pasar algunas semanas, habría que comenzar con un programa gradual que permita paulatinamente volver al sitio donde se estaba antes de embarazarse.
Además, hay que tener en cuenta que si se exagera con el ejercicio tras el parto, es más probable que aparezcan complicaciones relacionadas a la distensión de la musculatura del piso pélvico, como incontinencia y prolapso.
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