
Cuando jugamos con un bebé, no sólo estamos disfrutando y estamos brindándole un rato de entretenimiento: también contribuimos a que se desarrollen sus capacidades motrices.
En efecto, las actividades lúdicas normales que los papás suelen tener institivamente con sus hijos de meses de vida, en realidad son necesarias para estimular el desarrollo de estas aptitudes.
Permiten que áreas del cerebro desarrollen conexiones neuronales que le permitirán, cuando crezca, realizar una enorme multiplicidad de tareas cotidianas, hasta por qué no, practicar un deporte.
Leer más
