
Un nuevo estudio confirmó que los hijos de madres que habían ingerido muchos alimentos con alto contenido de grasa durante sus embarazos, eran 16% más susceptibles a padecer alergias alimentarias, que aquellos cuyas madres habían comido mejor.
Las alergias se transmiten principalmente por factor hereditario, pero si además de transmitir los genes de la alergia al hijo la mujer consume un alto nivel de grasas saturadas, las posibilidades aumentan considerablemente, según una investigación de la Universidad de Turku en Finlandia.
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