
Hoy en día se escucha mucho hablar de lo saludable de consumir ácidos grasos Omega 3 y 6 para la buena salud en general. Lo que muchos no saben, es que los primeros deberían ser indispensables en la dieta de cualquier gestante.
En efecto, consumir ácidos grasos Omega 3 durante el embarazo y lactancia pueden marcar una gran diferencia en la salud del bebé y su madre. Los Omega 3 cumplen un rol sumamente importante en el desarrollo neurológico del niño.
Además, reducen hasta 2,6 veces el riesgo de hipertensión gestacional y optimizan las funciones posturales, motoras y sociales de los bebés prematuros y tienen un efecto positivo en el desarrollo mental del recién nacido de bajo peso. Por el contrario, las deficiencias de ácidos Omega 3 pueden intervenir en aumentar las probabilidades de mortalidad perinatal, como así también alteraciones del crecimiento, cambios en el comportamiento y en el aprendizaje y disminución de la agudeza visual.
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