
Un estudio determinó que aquellos niños que no han sido tan pulcros durante su infancia, sufren menos enfermedades cuando adultos.
En efecto, un ambiente excesivamente limpio y aséptico podría hacer que los niños, una vez adultos, sean más propensos a la inflamación, lo que deriva en enfermedades cardíacas.
Para ello se estudió el ambiente de los niños y en qué medida afecta la producción de proteína C-reactiva (o CRP), que aumenta en caso de inflamación, es decir, cuando el cuerpo reacciona a una infección o una herida.
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