Una nueva esperanza se abre para aquellas mujeres que deban someterse a un tratamiento oncológico. Stinne Holm logró embarazarse y dar a luz a su segunda hija naturalmente tras realizarse un injerto de su propio tejido ovárico.
La historia se remonta a algunos años atrás, cuando un diagnóstico de cáncer – sarcoma de Ewing –. Para conservar su capacidad reproductiva, los médicos decidieron congelar una porción de tejido ovárico, con la esperanza de que en un futuro se le pudiera reimplantar y devolverle la fertilidad que las drogas para el cáncer afectarían.
Terminado su tratamiento para el cáncer, ocurrió lo esperado: una menopausia precoz debido a los fármacos. Pero entonces una nueva cirugía le reimplantó su propio tejido congelado tiempo antes.
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