Hoy es normal que las mujeres conozcan que están embarazadas por una prueba hogareña, como también es posible detectar la ovulación y hasta hay un test para la fertilidad masculina.
Bajo estos mismos fundamentos, en algunos países ya se comercializa IntelliGender, una prueba de orina que puede predecir el sexo del bebé con una precisión si bien no perfecta, de un 88% desde la octava semana de gestación.
Conocer el sexo del bebé cuanto antes permite que la mujer se sienta mucho más conectada a su hijo y que pueda comenzar a construir un vínculo con él, dándole menos importancia a las molestias propias de este estado.
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