
Hasta hace poco, la historia de las familias con un hijo autista era más o menos similar: un bebé normal hasta alrededor de los cuatro meses, que luego se sumió en su propio mundo.
Un diagnóstico precoz podría ayudar muchísimo a un niño con trastorno autista y su familia para encarar un tratamiento temprano que le permita los mayores progresos posibles, por ello es que es importante saber que ya se ha logrado desarrollar una forma de diagnóstico que detecta el autismo en los balbuceos del bebé.
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