Lunes, 18 de enero de 2010 Creado por

Pocas cosas deben ser tan angustiantes para los papás que ver a su hijo ahogarse, ya sea con un trozo de comida u objeto que accidentalmente introdujo en su boca, y fue a parar a la tráquea. En estos casos, saber cómo reaccionar es la diferencia entre un mal rato pasajero o algo con consecuencias mucho más graves.

Además de los cuidados habituales que implican no dejar al alcance de los niños objetos de piezas pequeñas, o trozos de comida demasiado grandes para evitar el atragantamiento en niños, no está demás que sepamos realizar la maniobra de Heimlich, capaz de liberar la vía respiratoria y expulsar lo que sea que la esté obstruyendo.

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