
Si bien lo que más les importa a los padres a la hora de tener un bebé es que nazca sano y todo salga bien, no menos cierto es que muchas parejas preferirían tener un niño o niña, de acuerdo a cada caso.
Hay muchas formas de tratar de intervenir en este proceso natural, ninguna con un resultado 100% efectivo. Ya mencionamos la tabla china de la concepción, hoy iremos por algo con un poco más de basamento científico: el Método Shettles, que asegura tener un 75% de efectividad.
En su libro “Cómo elegir el sexo de tu bebé”, Landrum Shettles y David Rorvik explican que los espermatozoides Y (niño) se mueven más rápido que los X (niña) pero durante menos tiempo. Los Y son más rápidos, más pequeños y delicados, mientras que los X son más lentos, más grandes y resistentes. Son éstos los que determinan el sexo, ya que los óvulos son siempre X.
Por ello, es la suma de varios factores lo que puede influir en que el embrión que se fecunde sea masculino o femenino. Si se mantiene relaciones muy cerca de la ovulación, tendrán ventaja los espermatozoides masculinos Se ayuda si antes la mujer se realiza una ducha íntima con agua y bicarbonato, para alcalinizar el medio.
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