
La Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS) ha dado a conocer el dato de que cinco de cada 1.000 recién nacidos tienen problemas de oído, y en el 60% de los casos la causa es genética. Asimismo, entre el 90 y el 95% de estos casos, se dan en hijos de padres oyentes.
Por ello es indispensable que se le practique al pequeño las pruebas de audición correspondientes, ya que su detección en los primeros días de vida le permitirá superar de la mejor manera posible las dificultades en el desarrollo del lenguaje oral y en los aprendizajes posteriores.
Ya desde el sexto mes de gestación el oído humano funciona captando sonidos, y en toda la etapa previa al habla, éste se va desarrollando. Conociendo la existencia de una limitación, es posible encarar terapias que ayuden a que su desarrollo sea mucho mejor que si no se actúa desde el principio.
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