
Puede ocurrir que los pezones se lastimen o agrieten durante la lactancia, lo que puede resultar doloroso y además predisponer a infecciones si no se tratan debidamente. Sin embargo, esto no es motivo para interrumpir la alimentación del niño por esta vía natural. Por ello, sepamos qué hacer en estos casos.
Las heridas en los pezones suelen presentarse en las primeras dos semanas de vida del niño, tras lo cual desaparecen. Entonces, debemos tener los siguientes cuidados:
Amamantar en períodos de una hora y media a tres horas ayuda a que no aparezcan lastimaduras. Si pasa más tiempo, el bebé puede tener mucha hambre, lo que hará que mame con más fuerza y pueda lastimar a la madre.
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