
Hasta ahora, los futuros padres deben tener paciencia y esperar hasta el segundo trimestre de gestación para conocer el sexo del bebé mediante un ultrasonido. Pero en un futuro no tan lejano, será posible saber si es niño o niña en las primeras semanas de gestación, y con una simple prueba de sangre de la madre.
Se trata de un método para saber el sexo del bebé de forma precisa y en las primeras etapas del embarazo. Si hay antecedentes de algunas enfermedades, saber si se trata de un varón o una niña es necesario e importante en algunos casos.
Hasta ahora, sólo la amniocentesis podía indicar de forma tan temprana y precisa el sexo del feto, pero claro que un estudio tan complejo no se justifica para sólo saber el sexo. Y aún en el ultrasonido desde el cuarto mes, hay casos en los que no se puede ver claramente los genitales del niño y por tanto hay que esperar para saber.
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La técnica conocida como ICSI – sigla de inyección intracitoplasmática de espermatozoide – daría por resultado una mayor cantidad de niñas antes que de niños, en comparación con la población en general de recién nacidos concebidos naturalmente.
En efecto, lo habitual es que nazcan 105 varones por cada 100 niñas, aunque la ventaja se equilibra porque los varones tienen mayor índice de muertes en el nacimiento.
Con los bebés nacidos por ICSI, es un poco mayor el porcentaje de niñas que de niños.
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Estudios científicos del Hospital de Mujeres Helen Schneider y de la Facultad de medicina Sackler de la Universidad de Tel Aviv en Israel, han demostrado que cuando se da un embarazo múltiple, hay menos complicaciones si se trata de dos niñas que si hay un feto masculino.
El género influye en cuestiones muy importantes como el peso de los bebés o la fecha de parto, que en estos casos suele adelantarse.
El Dr. Marek Glezerman, profesor universitario y presidente del departamento de ginecoobstetricia del hospital – coautor del estudio –, explicó que “un feto masculino afecta a su compañero de manera negativa, probablemente debido al transporte interfetal de sustancias, sobre todo hormonas”.
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En la cultura popular hay algunas “recetas” que aseguran que son efectivas para elegir el sexo de un bebé antes de concebirlo. Claro está que no hay validación científica posible para determinar que realmente funcionen, pero como probar nunca está de más, te pasamos el dato
Para tener un varón, es necesario concebirlo con luna nueva o cuarto menguante, y los días impares del mes.
Para una niña, en cambio, conviene esperar a que sea lula llena o cuarto creciente, los días pares del mes, y manteniendo relaciones por la siesta.
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Si bien lo que más les importa a los padres a la hora de tener un bebé es que nazca sano y todo salga bien, no menos cierto es que muchas parejas preferirían tener un niño o niña, de acuerdo a cada caso.
Hay muchas formas de tratar de intervenir en este proceso natural, ninguna con un resultado 100% efectivo. Ya mencionamos la tabla china de la concepción, hoy iremos por algo con un poco más de basamento científico: el Método Shettles, que asegura tener un 75% de efectividad.
En su libro “Cómo elegir el sexo de tu bebé”, Landrum Shettles y David Rorvik explican que los espermatozoides Y (niño) se mueven más rápido que los X (niña) pero durante menos tiempo. Los Y son más rápidos, más pequeños y delicados, mientras que los X son más lentos, más grandes y resistentes. Son éstos los que determinan el sexo, ya que los óvulos son siempre X.
Por ello, es la suma de varios factores lo que puede influir en que el embrión que se fecunde sea masculino o femenino. Si se mantiene relaciones muy cerca de la ovulación, tendrán ventaja los espermatozoides masculinos Se ayuda si antes la mujer se realiza una ducha íntima con agua y bicarbonato, para alcalinizar el medio.
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Hoy las técnicas de ultrasonido nos permiten saber si el bebé en gestación es niño o niña antes de culminar la primera mitad del embarazo. Sin embargo, en esas semanas previas, tanto los padres como abuelos, hermanos y tíos hacen sus apuestas por un género o por otro.
Algunas prácticas propias del saber popular se han transmitido de generación en generación, mediante las cuales se intentaba, siglos atrás, develar una incógnita que permanecía irresuelta hasta el momento del alumbramiento.
Entre ellas, desde Oriente nos llega la tabla china de la concepción. Se dice que es utilizada desde hace siglos con un alto grado de precisión. Puede ser utilizada para intentar concebir un niño o niña – de acuerdo a preferencias personales – o bien para averiguar el sexo del bebé si ya está en camino. Las variables que se cruzan son el mes calendario de concepción y la edad de la madre.
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