
Como ocurre con cualquier adicción, la noticia de un embarazo debería de ser motivo suficiente para dejar de consumir cualquier tipo de drogas, evitando incluso las prescriptas, previa consulta médica.
Cualquier sustancia psicoactiva como marihuana, cocaína, éxtasis y otros ponen en riesgo la vida y salud del feto, sin excepciones.
Esto se traduce en diferentes patologías asociadas al consumo de las drogas en la gestación, que son realmente devastadoras: bajo peso al nacer, tamaño pequeño del bebé, nacimiento prematuro, dependencia, problemas de aprendizaje y conducta, defectos congénitos, malformaciones, posibles problemas cardiacos, hipertensión pulmonar crónica, y otras.
Leer más
